Orientación Sociolaboral con perspectiva de género
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Entrevista a Rosa María Durango Simón

Breve reseña profesional

Tengo suerte, mucha suerte. Mi trayectoria laboral tiene mucho que ver con mis intereses, y todavía más importante, con mis convicciones personales. He trabajado sobre todo en el Tercer Sector y en proyectos de empleo dirigidos fundamentalmente a las mujeres. Espero haber contribuido a mejorar su empleabilidad, y de esa manera, también, su autonomía personal. 
Llevo  más de 15 años trabajando en la Federación de Mujeres Progresistas, en distintos proyectos de sensibilización e intervención. 

Ahora trabajas en el proyecto Tercer Sector en Igualdad, que implica un cambio de enfoque.  

Creemos que sí, porque el objetivo es incorporar activamente la igualdad al Tercer Sector en todos los niveles, desde presidencia y juntas directivas, hasta el personal técnico y el voluntariado. ¿Y cómo lo hacemos? Intentamos que sea fácil y útil. Así que realizamos formaciones on line y grupos de trabajo presenciales. Un doble método de trabajo que utilizamos en todos los niveles, desde presidencia hasta el voluntariado.  


Y estamos muy orgullosas del proyecto porque nace de la propia Federación de Mujeres Progresistas, cuando lidera el Grupo de Género del Consejo Estatal de ONG´s. Es ahí donde la presidenta de la FMP, Yolanda Besteiro, diseña un Plan Estratégico para incorporar la igualdad en las entidades del Tercer Sector, un plan que es muy aplaudido por todas esas entidades sociales. A partir de ahí buscamos la financiación necesaria para darle la envergadura que debe tener y que pueda llegar a todas las entidades del Tercer Sector. 

Mucha gente piensa que por tratarse del sector de acción e intervención social y por estar feminizado, ya  se tiene incorporada la perspectiva de género, ¿es realmente así?   

Spoiler: por desgracia, no (risas). Te lo explico enseguida, pero antes déjame que diga que precisamente uno de los objetivos del proyecto es crear conocimiento colaborativo, aunando las experiencias de todas y todos. Porque ocurre que una de las cuestiones recurrentes es que tenemos poco espacio para la reflexión en las entidades del Tercer Sector.  

El otro elemento clave, es lo que planteabas en la pregunta, lo que nosotras llamamos el gran metasesgo del Tercer Sector: si hay una entidad en la que trabajan mujeres, y es más, que tiene entre su misión, visión y valores, la mejora social en general, ¿cómo no vamos a incorporar la perspectiva de género? Pues resulta que no lo hacemos todo lo necesario. 

 A lo largo de estos cuatro años de proyecto es muy interesante ver cómo aun teniendo cada vez más formación en igualdad, en la mayoría de los casos nos falta conocimientos para incorporar esa igualdad, en el diagnóstico, planificación y evaluación de nuestros proyectos. Lo decimos muchas veces: no basta con incorporar lenguaje inclusivo, que también, no basta con incluir a mujeres en los proyectos, es necesario detectar las diferentes necesidades y puntos de partida de hombres y mujeres, sea cual sea la índole de mi proyecto. 
 

¿Y cómo se hace eso?, ¿qué necesidades estáis detectando? 

Como te decía antes, una de las claves es que es un proyecto que permite la interacción entre profesionales en espacios de confianza.  En la pandemia fue muy significativo. Vimos de primera mano el tremendo esfuerzo que se hizo, por parte del personal profesional pero también del voluntariado, para estar donde más nos necesitaban. Y en ese momento nos reafirmamos en la necesidad de que primara la perspectiva de género para detectar las graves dificultades que encontraban las mujeres, sobre todo las de alta vulnerabilidad.  En lo más duro de la pandemia, en 2020, flexibilizamos el proyecto, para atender y apoyar a los y las profesionales, para dar espacios de apoyo, y fue muy interesante cómo se reclamaba y se visibilizaba esa necesidad de incluir la perspectiva más que nunca.   
 

Cuando hablamos de formación en igualdad de oportunidades, los datos de participación por sexo son muy desiguales: hay mucha mayor demanda y participación de mujeres. Si a eso añadimos que el Tercer Sector está feminizado, ¿cómo es la participación de los hombres en el programa?  
 
Esa es una pregunta muy importante. La participación de los hombres es todavía insuficiente, pero es cada vez mayor. Es verdad que la participación de las mujeres es mayoritaria, pero sí que vemos cada vez más profesionales hombres  se interesan por nuestro proyecto.  Y en ese sentido, incorporamos una medida de acción positiva, para que los grupos sean más heterogéneos. 

Además, y dada la importancia que creemos que tenemos todos y todas en la incorporación de la igualdad, desde hace dos años, estamos trabajando sobre masculinidades igualitarias en el Tercer Sector. Tenemos la responsabilidad de aunar fuerzas para conseguir esa igualdad tan necesaria.  
 

Porque en este sector hay brechas de género… aunque también hay oportunidades para combatirlas.  

Lo hemos visto muy claro en nuestro proyecto: en el Tercer Sector se reproducen muchas de las brechas de género del mercado laboral general, a pesar de que por la propia naturaleza del sector parece que no tendría esa dificultad. 
Por eso abogamos por la necesidad de tener Planes de Igualdad en las entidades. Esa es la manera de corregir unas desigualdades que a veces creemos que no nos afectan a nosotras, que son cuestiones sólo de empresas. Además, insisto en que es compromiso de todas y todos. Sin el compromiso de presidencia y junta directiva, un compromiso firme y explícito, no conseguiremos el gran objetivo: entidades del Tercer Sector igualitarias. 
 

¿Quién puede participar y cuáles son las vías de acceso al programa?  

Pueden sumarse profesionales y voluntariado del Tercer Sector de cualquier comunidad autónoma, y también de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. De hecho trabajamos activamente para que el proyecto sea lo más heterogéneo posible a nivel territorial. Además primamos profesionales con discapacidad, que trabajan en entornos rurales, y en general que tengan mayor dificultad de acceso a estas formaciones.  


En cuanto a las vías de acceso, lo solemos publicar en Twitter y Linkedin, en los perfiles de la Federación de Mujeres Progresistas, pero somos conscientes de que no llegamos a cubrir toda la  demanda. En 24 horas tenemos unas 500 solicitudes, por eso tenemos que cerrar los formularios, sintiéndolo mucho, puesto que en cada formación solo podemos seleccionar en torno a 100.  

O sea, que os gustaría llegar a muchos más profesionales y voluntarios. Supongo que ese es uno de los retos. ¿Qué le pides a 2023? 

Más financiación para proyectos como Tercer Sector en Igualdad (risas), y en general para todas las entidades. La implicación de los y las profesionales por mejorar la calidad de vida de personas con riesgo de exclusión o sensibilizar para una sociedad más justa, es muy grande y a veces es poco reconocida y valorada a efectos de financiación. 

En los últimos estudios del Tercer Sector se detecta la alta especialización de los y las profesionales, en la mayoría de los casos con estudios universitarios y sobrecualificadas/os. Y sin embargo, como decía, se siguen replicando las desigualdades y la precariedad del mercado laboral general, como sector feminizado que es.  

Infografía de resultados
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